viernes, 5 de diciembre de 2014

Fotografía comentada: Los pies enmarcados

A menudo suelo repasar mis fotografías, las que hice hace tiempo, en especial las que descarté por este o aquel motivo.

Ayer hablaba de disfrutar de la fotografía y saborear el momento. Hoy quiero hablar de esta fotografía que, sin ser candidata a copar la portada de una galería a mi me hace feliz.

En su día la descarté porque "no iba a gustar". Quizás necesitaba ser explicada o quizás no tenía ninguna lógica. Quizás no estaba bien expuesta, quizás sólo yo podía entender lo que encerraba.

Esta fotografía la hice uno de los mejores días de fotografía que pasé. Fue el día que salí con Cruz por Granada y traje tantas fotos que me hicieron sentir vivo. Junto a esta descarté muchas más que al volver a verlas me gritan "¿Por qué me descartaste?" y, sencillamente, no encuentro la respuesta.

Así que quiero traerlas aquí, darles su minuto de gloria y compartir que una fotografía que te llena no es necesariamente la que te trae reconocimiento. Recuerdo una vez oí de una persona que hizo muchas fotografías en su vida. Tremendas. Era muy admirado. Pero su fotografía favorita era una que a nadie le gustaba. ¿Le hacía eso peor persona, fotógrafo o artista? Ni mucho menos. Por tanto, no descartes aquello que te guste por el mero hecho de que no va a gustar.

Desde ahora en adelante en el blog aparecerán de vez en cuando fotografías así, bajo la sección Fotografía comentada, para presentar estas otras fotografías y, de paso, contar una historia.

Los pies enmarcados


La fotografía fue una de las últimas que hicimos, cuando volvíamos ya de camino. Vimos la puerta de un restaurante o bar y que en el fondo había un espejo en el que se nos veía los pies. Me gustaba lo que veía. Me atraía y se me activó la luz de "dispara ya".

Había un gran problema en esta escena. Por un lado en la calle había un sol de justicia y, por otro, dentro del local una sombra impenetrable. Como sabemos las cámaras fotográficas tienen un rango dinámico muy limitado, así que... "¿Expongo para afuera o para adentro?". No había tiempo para HDR ni ganas. Decidí que lo mejor era intentar conseguir lo mejor del interior, quemando incluso el exterior si fuera necesario, pero dentro de un límite que pudiera recuperar. Más o menos lo logré... Admito que el postproceso ha ayudado bastante.

Por otro lado me encanta que lo único que hay en perfecto foto es la imagen del espejo, las piernas. ¿Estábamos ahí o era una ilusión? ¿Es el portal a una nueva dimensión? ¿Una dimensión en la que no estaba sólo, como de costumbre?  Dos tiempos de piernas, unas de hombre y otras de mujer. Unas rellenas y otras finas. Unas con vaqueros y otras con mallas. Un zapato con luz y otro oscuro, dos zapatos y dos botines. Tan contrastada una pierna de la otra...

Al final sólo es una fotografía, pero una fotografía importante, al menos para mi.


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