viernes, 28 de febrero de 2014

Diccionario de fotógrafos españoles por el Ministerio de Cultura de España

DICCIONARIO DE FOTÓGRAFOS ESPAÑOLES. 

DEL SIGLO XIX AL XXI



En el día de hoy os traigo una publicación gratuita que nos ofrece el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España que recoge la historia de la fotografía española en conjunto desde los inicios en el siglo XIX a la actualidad en este siglo XXI.

Encontraremos en su interior más de 600 autores nacionales desde fotografía clásica a contemporanea, de reportaje y calle hasta moda o publicidad, de fotografía de archivo a fotografía de prensa y retrato, de la arquitectura al paisaje.

Cada página del diccionario consta de una breve biografía de un autor redactada por profesores universitarios especializados en diferentes materias y obras. Dichas biografías han sido refrendadas, en su mayoría, por sus autores, herederos o responsables de los archivos, ademas de profesionales del medio e investigadores especializados en el estudio de la fotografía.

Por último, junto a la breve biografía encontraremos alguna fotografía de dicho autor a modo de ejemplo.

Página de ejemplo del Diccionario de fotógrafos españoles

Personalmente creo que este diccionario nos dará pie a conocer fotógrafos que, de seguro, ingnorábamos que siquiera hayan existido y nos permitirá conocer sus nombres para luego hacer una búsqueda más exhaustiva por las redes u otras fuentes "más físicas" a fin de aprender más de ellos.

Decir que este diccionario está tanto en formato físico como digital, estando este último formato para su descarga libre y gratuita en formato PDF desde el enlace a continuación:

Descarga | http://www.mcu.es/promoArte/Novedades/DiccionarioFotografosEsp.html

La versión física puede comprarse por un precio de 65€ en Tiendalafábrica.com

CRÉDITOS:
DIRECCIÓN | Oliva María Rubio
COORDINACIÓN | Doménico Chiappe
COMITÉ ASESOR | Antonio Ansón, David Balsells, Alejandro Castellote, Chema Conesa, Enrique Corrales, Ramón Esparza, Horacio Fernández, Pepe Font de Mora, José Gómez Isla, Juan Naranjo, Jorge Ribalta, Bernardo Riego, Paco Salinas, Manuel Sendón, Jordi Serchs, Laura Terré, Valentín Vallhonrat
AUTORES DE BIOGRAFÍAS | Rocío Alés (RA) Lorna Arroyo (LA), Carmen Cabrejas (CC), Jaume Fuster Peset (JFP), Ana González Martín (AGM), Pilar Irala Hortal (PIH), Rocío López de Castro (RLdC), Marta Martín Núñez (MMN), Pedro J. Miguel (PJM), Nekane Parejo (NP), Pascual Peset Ferrer (PPF), Nerea Ubieto (NU)
GESTIÓN DE IMÁGENES | Ana Belén García Mulas, Amparo Balsas
DOCUMENTACIÓN | Marta Lozano

domingo, 23 de febrero de 2014

23/02/14 De como un comentario lleva a revivir una fotografía

Pintando en Plaza Nueva
Y aunque le falta mucho para ser perfecta cuanto más la veo más me gusta

Querida bitácora:

Hoy un amigo me dijo algo que me dejó perplejo.

Me habló de mis fotografías del otro día con Cruz. De cómo algunas le gustaban mucho y debería exponerlas. Él no es fotógrafo, aunque le gusta mucho la fotografía y ha asistido a varias exposiciones tanto de artistas menos conocidos como de famosos, entre quienes está su favorito (y el de la mayoría), Bressón.

El tema es que yo le dije que no creía que esa foto mereciera ninguna exposición. Es decir, para mi lo vale. Para mi es "una obra de arte" y está en mi exposición personal en mi habitación colgada. Pero, ¿en una galería? Bueno, en realidad, ¿por qué no?

A lo que él me dijo que le encantaría tener esa foto en grande en la entrada de su casa para que cada día al entrar en ella tras el trabajo la mirada de este hombre le recibiera de tú a tú, con la sonrisa de su rostro, con la calma de su pose. Que le gustaba lo que le transmitía esa foto y que le gustaría recordarlo cada día al llegar del trabajo.

La pregunta es obvia, ¿por qué no me compras la foto en ese tamaño en vez de decirlo? Cierto es que no está muy boyante en dinero, que no para de mudarse por trabajo cada dos por tres y que no tiene un recibidor de tal tamaño. Excusas aparte, que haya pensado eso de mi foto me gusta.

No me habló del revelado usado, ni de la fuerza del contraste, ni del desenfoque del fondo, ni siquiera de esos fallos que tiene. Me habló de lo que le transmite. Me encanta que las personas me digan que mi foto les transmite. Es algo que anhelo leer en los comentarios que recibo y que, raramente, recibo.

Creo que alguna vez he tratado este tema, de cómo la gente se centra en exceso en la técnica, en las imperfecciones y olvida lo hermoso que es ese pequeño árbol que tiene delante porque justo detrás está el bosque entero.

Muchas veces me cuesta detenerme y no llamar imbécil a la gente en respuesta sus comentarios, ya que en fotos tremendas sólo ponen que "está ligeramente caída a la derecha". Está claro que lo único caído era su madre cuando nació y le dejó tonto desde el útero (NOTA: Si alguien se molesta con este comentario lo siento, este es "mi diario" y expreso lo que siento).

Por otro lado antes hablé de mi galería personal, en mi habitación. Poco a poco voy imprimiendo en mi casa algunas de estas fotografías que me van gustando más. Estoy imprimiendo sólo las monocromo (que dicen los puristas que no se dice blanco y negro, sino monocromo) en papel mate. ¡Qué gozada este papel! Y eso que aún no estoy usando el bueno de verdad. El día que lo haga no sé cómo alucinaré. Las estoy enmarcando y colgando por mi habitación para ver a cada momento que me apetece.

Sencillamente me encanta verme rodeado de mis fotografías, impresas, palpables. Siempre he oído aquello de que una foto no se disfruta hasta que no la imprimes. He impreso bastantes fotos hasta la fecha, pero lo cierto es que en estos cinco años es la primera vez que disfruto de mis fotografías impresas.

Me tumbo en mi cama escuchando música y las miro. Me pregunto qué hice bien, qué hice mal, qué me rodeaba mientras hacía aquellas fotos y qué cambiaría la próxima vez. Mi mente se transporta al instante en que disparé y lo revivo todo:

"Cruz delante mío de cuclillas haciendo la foto. Yo, detrás de ella, fotografiando cómo ella le hace la foto. Veo que se se levanta y se acerca a darle monedas, es mi momento. Me sitúo donde estaba ella. Encuadro. Veo que no es buen encuadre y me retiro un poco. Como estoy bastante más gordo que ella debo poner una rodilla, la derecha. Me da más estabilidad.  
Hago un disparo. No hay tiempo para comprobar cómo ha quedado. Miro de reojo dónde está la raya del exposímetro. Tengo el diafragma en 3.5, mi apertura favorita para el 50mm 1.8. Quiero más desenfoque. Necesito más desenfoque en mi foto. Bajo hasta 2.5 de diafragma. Ajusto la exposición aumentando la velocidad hasta 1/1500. Hace una luz del demonio. Es medio día y tengo mucho contraste entre las sombras del hombre y el fondo. Rezo.  
No acabo de tener claro que esa velocidad sea la adecuada. Doy más velocidad hasta v1/2000. Un palpito me dice que es la buena. Me muevo levemente hacia atrás para abrir un poco más el encuadre. Disparo. Hago varias fotos más de seguridad. Mientras hago una de estas el hombre parece que me está mirando. Se me hiela la sangre. No, no me mira a mi. Mira detrás de mi, hacia el edificio que está dibujando a mano. Esa será mi foto. Ya está escogida. Muevo el encuadre, hago dos disparos más y me levanto. Cruz ha hecho alguna foto. Me acerco a ella, nos da las gracias, hacemos lo propio. Disparo alguna foto más de su lateral. Nos alejamos. 
Tras dar unos cinco o seis pasos me doy la vuelta. Le miro de espaldas. Pienso si hacerle otra foto. Decidí no hacerla. Más tarde me arrepentiría no haberla hecho sacando de fondo lo que dibujaba. En realidad daba igual, yo soy retratista y retraté su cara, su mirada centrada en su objetivo y su rostro feliz. Tenía mi foto, lo que había salido a cazar ese día. Estaba feliz."

Mi buen amigo Janelka me dijo hace un rato que le gusta esta bitácora de viaje, pues vivo la fotografía. Aquí tienes un ejemplo de cómo vivo la fotografía. De cómo es para mi hacer una foto. No es un mero ritual o una sucesión de pensamientos. Todo eso sucedió en segundos. Apenas llegarían a 10 y porque quise esperar a ver si hacía algo diferente. Normalmente no tardo más de 2 segundos que, para mi, se hacen eternos.

Amo fotografiar personas. Amo capturar sentimientos. Y me gusta más hacerlo de quienes no conozco porque entonces mi cámara es sincera y muestra lo que ve. No deja que me influya el cómo me caen o lo que sepa de ellos. Personas que seguramente no volveré a ver en mi vida y cuya auténtica realidad tal vez no me importe tanto como aquella que está impregnada en el papel mate que está expuesto en la pared de mi habitación.

One shoot, one kill... One shoot, one photo in my room.

Hasta pronto, querida bitácora.

sábado, 22 de febrero de 2014

Cuaderno de bitácora en audio 009- Fotografiando Artistas Callejeros

Tocando la Lira Siria

En esta nueva entrega hablaré de los artistas callejeros que fotografiamos Cruz y yo el otro día por Granada y nuestras experiencias al fotografiarlos.

Me gustaría saber qué métodos siguen otras personas... tal vez se animen a dejar algún comentario explicándolo.

viernes, 21 de febrero de 2014

martes, 18 de febrero de 2014

18/02/14 Lo dulce y lo amargo

Querida bitácora.

Cuando uno se hace aficionado a la fotografía, sin duda, vive momentos muy buenos, momentos felices que recordará cada vez que mire sus fotografías. Pero por desgracia también habrán momentos duros, difíciles, de incertidumbre e, incluso, de querer abandonar.

Una de las mejores cosas que me ha pasado al entrar en este maravilloso mundo ha sido conocer a algunas personas, aficionadas y profesionales, que aman disparar con sus cámaras tanto o más que yo.

Personas que han dedicado parte de su tiempo a enseñarme, compartir sus conocimientos conmigo, a animarme en los momentos de flaqueza, como yo también hago y seguiré haciendo con ellos.

Hoy, sin duda, es un día triste, doloroso y desgarrador. El motivo no es otro sino que una de estar personas, seguramente la más importante de ellas, ha anunciado su estado de "Off", con todo lo que ello implica. A esta persona que pasa por momentos tan duros solo puedo decirle que cuenta con todo mi apoyo, con todas mis fuerzas y amistad incondicional.

Tampoco es que quiera hurgar en la herida, ni quiera que este rincón de mi ser se vuelva triste y melancólico. Por ello ahora vamos a pasar a contar la parte dulce.

No hace demasiado tiempo conocí a una chica que ha calado hondo en mi corazón. Por unos motivos y otros al final no dejamos de hablar y, la fotografía, es nuestro tema principal. Poco a poco le voy ayudando a aprender, compartiéndole todo cuanto sé, todo cuanto esa persona antes mencionada me enseñó y como me enseñó a compartir.

Ayer empezamos a tocar la edición, con Lightroom. Y aunque fue todo algo muy básico ver su felicidad al aprender, sus ojos radiantes, su alegría al comparar su anterior trabajo con su nuevo proceso... es indescriptible.

Tanto que cada vez entiendo menos a esas personas que se lo guardan todo y son incapaces de compartir el más mínimo pedazo de cuanto saben. Allá ellos. Nunca tendrán amigos y, si los tienen, los perderán en algún momento. Desde luego que conmigo no cuenten. Ya varios se han aprovechado de mi y a cambio ingratitud. Yo hice mi parte, ellos fueron los que fallaron. Así que me siento tranquilo. Ellos... ellos sabrán si pueden dormir.

Así que estas son las novedades más destacables.

También podría contarte que no dejo de pensar si seguir adelante o abandonar. Por supuesto, abandonar el sueño de ser profesional, nunca dejar de fotografiar. Viendo lo mal que está todo, la gran competencia que hay, y que soy sólo una gota más en el inmenso mar de los fotógrafos hace que uno tenga sus dudas. Aunque ella... ella me hace creer, soñar y tener fuerzas para seguir.

Cierro esta entrada con la única petición de que, pasado el tiempo, vuelva a leerla, junto a mi amado amigo y juntos nos riamos de como un año sabático hace que uno vuelva con más fuerzas.

Gracias por todo, José. GRACIAS.














sábado, 1 de febrero de 2014

Historia del color en la fotografía

Es interesante pensar que no fue hasta finales del siglo XX que llegó la televisión en color y hoy resulta casi imposible que así fuera para las más recientes generaciones. Al igual que al cine, durante mucho tiempo las fotografías derrochaban el Blanco y Negro, ese juego de grises intermedios, sin poder mostrar color.

Sin embargo fue en 1861 cuando un tal James Clerk Maxwell logró la primera fotografía permanente en color. Para ello tomó tres fotografías al mismo objeto en blanco y negro con filtros Rojo, Verde y Azul. Superpuso las fotografías, añadiendo así los tres colores, se obtenía la imagen en color.

Gracias a este experimento surgieron la gran mayoría de procesos de color que hoy día usamos.

Esta es la primera fotografía que se reprodujo en color
Poco tiempo después, Luis Ducos Du Haron publicó en 1869 "Solución física del problema de la reproducción física de los colores por la fotografía", donde desarrollaba ideas sobre el color en la fotografía y, ya en la década de los 70 logró realizar fotografías en color de gran calidad.

Después llegaría el proceso Libman, desarrollado por George Libman, que fue premio nobel de la física en 1906. Gracias a su proceso lograba una perfecta representación de los colores. Lástima que no llegase más lejos que un experimento, pues al parecer su práctica era excesivamente compleja. Y si eso no fuera poco estas fotografías sólo se podían ver en cierto ángulo de luz.

En 1907 los famosos hermanos Lumiere, conocidos sobretodo por ser pioneros del cine, inventaron las llamadas placas autocromas. Estas placas combinaban todos los elementos del proceso en una sola placa, gracias a lo cual se podían lograr fotografías en color con una sola toma, a diferencia de los otros procesos que requerían tres tomas. Dadas las ventajas que ofrecía empezó a comercializarse haciéndose muy populares.

Aún así no se cesó de investigar en lo que al color de las fotografías se refería. Sería un español, Santiago Ramón y Cajal, famoso por conseguir el premio Nobel en medicia en 1909, y amante de la fotografía, quien investigó de forma rigurosa el color mejorando las placas autocromas de los hermanos Lumiere y el sistema de Libman.

En 1912, Ramón y Cajal, publicó el libro "La fotografía de los colores" en el que explicaba de forma exhaustiva todas sus investigaciones destinadas a resolver aquellos problemas técnicos que el color planteaba.

Sin embargo no fue hasta 1935 cuando los músicos Leopoldo Manes y Leo Godowsky inventaron la película en color más famosa de la historia, el Kodachrome y cuya calidad fui difícil de superar durante décadas. Huelga decir que sin las investigaciones desde 1861 hasta 1935 no se habría llegado a crear esta película.

La película Kodrachrome fue distribuida por la empresa de George Estman, Kodak, hasta el año 2009, cuando debido a su precio, complejidad de revelado que requería laboratorios muy especializados y la llegada del digital menguaron su demanda.

En 1936, un año después de la llegada de la película Kodachrome, la alemana Agfa produjo una película negativa para obtención de imágenes sobre papel. A partir de entonces el color fue una herramienta más para fotografiar. La nitidez y saturación estaban garantizadas.

La fotografía ya no sería siempre en blanco y negro. Ahora existía también el color.