Cuando uno se hace aficionado a la fotografía, sin duda, vive momentos muy buenos, momentos felices que recordará cada vez que mire sus fotografías. Pero por desgracia también habrán momentos duros, difíciles, de incertidumbre e, incluso, de querer abandonar.
Una de las mejores cosas que me ha pasado al entrar en este maravilloso mundo ha sido conocer a algunas personas, aficionadas y profesionales, que aman disparar con sus cámaras tanto o más que yo.
Personas que han dedicado parte de su tiempo a enseñarme, compartir sus conocimientos conmigo, a animarme en los momentos de flaqueza, como yo también hago y seguiré haciendo con ellos.
Hoy, sin duda, es un día triste, doloroso y desgarrador. El motivo no es otro sino que una de estar personas, seguramente la más importante de ellas, ha anunciado su estado de "Off", con todo lo que ello implica. A esta persona que pasa por momentos tan duros solo puedo decirle que cuenta con todo mi apoyo, con todas mis fuerzas y amistad incondicional.
Tampoco es que quiera hurgar en la herida, ni quiera que este rincón de mi ser se vuelva triste y melancólico. Por ello ahora vamos a pasar a contar la parte dulce.
No hace demasiado tiempo conocí a una chica que ha calado hondo en mi corazón. Por unos motivos y otros al final no dejamos de hablar y, la fotografía, es nuestro tema principal. Poco a poco le voy ayudando a aprender, compartiéndole todo cuanto sé, todo cuanto esa persona antes mencionada me enseñó y como me enseñó a compartir.
Ayer empezamos a tocar la edición, con Lightroom. Y aunque fue todo algo muy básico ver su felicidad al aprender, sus ojos radiantes, su alegría al comparar su anterior trabajo con su nuevo proceso... es indescriptible.
Tanto que cada vez entiendo menos a esas personas que se lo guardan todo y son incapaces de compartir el más mínimo pedazo de cuanto saben. Allá ellos. Nunca tendrán amigos y, si los tienen, los perderán en algún momento. Desde luego que conmigo no cuenten. Ya varios se han aprovechado de mi y a cambio ingratitud. Yo hice mi parte, ellos fueron los que fallaron. Así que me siento tranquilo. Ellos... ellos sabrán si pueden dormir.
Así que estas son las novedades más destacables.
También podría contarte que no dejo de pensar si seguir adelante o abandonar. Por supuesto, abandonar el sueño de ser profesional, nunca dejar de fotografiar. Viendo lo mal que está todo, la gran competencia que hay, y que soy sólo una gota más en el inmenso mar de los fotógrafos hace que uno tenga sus dudas. Aunque ella... ella me hace creer, soñar y tener fuerzas para seguir.
Cierro esta entrada con la única petición de que, pasado el tiempo, vuelva a leerla, junto a mi amado amigo y juntos nos riamos de como un año sabático hace que uno vuelva con más fuerzas.
Gracias por todo, José. GRACIAS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario