jueves, 18 de diciembre de 2014

Primer vídeo en iPhone 5s con Directr

Pues será cosa de que ando algo hiperactivo mentalmente o quien sabe qué, pero me han dado ganas de iniciarme en el vídeo, pero con dispositivos móviles.

Para empezar bajé la App Directr que con un sencillo storyboard nos permite empezar en los vídeos de forma un poco menos amateur, aunque obviamente canta bastante que uno se inicia.

Como sea os dejo el vídeo, que trata de hacer una especie de presentación personal.

Para ello usé un trípode mini, la cámara del iPhone 5s y un poco de rezo. Aunque la toma en que sale mi DSLR la hice a mano (por no disponer de slider) y va un poco peor.

En fin, para ser una primera toma de contacto creo que es válida. A ver si con más práctica mejoro las tomas de los Making Off (que podéis ver en mi otro blog, Aficionado a la iluminación fotográfica)


jueves, 11 de diciembre de 2014

Nadie dijo que fuera fácil, pero te aseguro que será gratificante

Al momento de escribir estas líneas estoy leyendo dos libros de fotografía. Uno ya lo he leído y estoy releyendo, pues me gustó mucho. Sin embargo el otro estoy ahora por la mitad, gustándolo, y que próximamente analizaré en la web de AF.



Se trata de Fotografía de aventura y en extremas condiciones, de Kris Ubach y Roberto Iván Cano. El libro lo englobo en la categoría de libro de fotografías, pues se basa en fotografías de sus viajes y la explicación de cómo fue la toma de cada fotografía.

Realmente nunca pensé que este tipo de libros me gustarían, pero tras leer El arte de la fotografía digital, de David DuChemin (uno de mis favoritos) empecé a querer leer más de estos libros. El que ahora leo lo cogí con desgana cuando llegó a mis manos. Realmente no hubo feeling. 4 o 5 meses después lo tengo en las manos y arrepentido de haber tardado tanto.

Pero vamos al grano, que es lo que importa. En el libro se narran las aventuras que han tenido que pasar estos jóvenes fotógrafos para capturar algunas grandes imágenes. Una que me chocó mucho le ocurrió en Islandia. Fueron a fotografiar una zona de costa y un timelapser que estuvo por la mañana les avisó de que las olas iban crecidas y que le mojaron entero. El autor (no se a quien de los dos) cuenta que, confiado al ver las olas bajas, se puso cerca de la playa, mientras que su acompañante mas arriba, en previsión.

Total que están haciendo la foto, de larga exposición y la ola empieza a crecer. Aguanta... aguanta... que se haga la foto (con 1 minuto de exposición) y ve la ola grande que está a punto de llegarle. Como puede agarra el trípode y lo levanta por encima de su cabeza. La ola le golpea calándole hasta los huesos y mojando hasta la propia cámara. Finalmente tiene la foto (justo faltaban dos o tres segundos para que acabara la exposición), pero también un buen chapuzón bajo cero.

Con esto quiero ilustrar que, a veces, para las mejores fotografías hay que correr riesgos. En su caso pudo ser evitable. Su compañero se puso más elevado y no se mojó. Tiene la foto. Pero, ¿Es igual? Para nada. El que se mojó comenta que prefirió arriesgarse pues así podía poner la playa de cantos rodaos en primer plano, para dejar el acantilado en segundo. Si sabes algo de composición sabrás de la importancia de tener algo en primer plano. Así que su "riesgo" estaba justificado.

En otras ocasiones para llegar al lugar donde hicieron la fotografía tuvieron que caminar muchos kilómetros bajo intensa lluvia, también estando a baja temperatura y con grandes ráfagas de viento. O cuando fueron a la antártida a fotografiar pingüinos que tuvieron que acercarse a ellos arrastrándose por encima de mierda y hielo.

No, fotografiar no siempre es tan sencillo como traer a alguien a tu estudio, decirle que se ponga ahí y disparar. Disparar en muchas ocasiones requiere coraje, un coraje que un servidor anda buscando aún.

Fotografía de Daniel Sebastián

Hace un par de días fui al hospital a visitar al médico y, a la salida, estaba esperando el coche que me llevaría a casa. Mientras, en unas escaleras, vi a un hombre triste, sucio y que se colocó en posición fetal para llorar. Como fotógrafo sé que esa imagen era una mina. No de dinero, no de fama, no de... sino una mina de emoción. La quería hacer. Necesitaba hacerla.

Tenía la cámara en la mochila. Era fácil, sólo sacarla y disparar. Hasta podía moverme a una zona un poco alejada de miradas. Pero... no tuve valor y saqué el iPhone. Puse la cámara y lo cogí de modo que dejara el objetivo despejado y pudiera disparar con el botón de volumen. Hice como 20 o 30 disparos a ciegas y recé que alguno sirviera.

Sí, conseguí uno que sirvió, MUY lejano del que habría logrado con la cámara. Me arrepentí de ello. Me eché la bronca (y mi buen amigo también). Otra aquello me habría llevado a pensar que no valgo para nada, que doy pena como fotógrafo. Lo cierto es que me dio por pensarlo. Pero me he decidido que esta vez no voy a hundirme de nuevo. Tengo que ser fuerte. Esa imagen ha pasado para siempre. Nunca volverá. Ahora toca aprender del error, aprender a tener valor para la próxima ocasión.

¿Ves como hace falta valor? No sólo para ir al polo norte a fotografiar pingüinos, también para hacer fotos en tu barrio. Y creéme si te digo que incluso en fotografía de estudio, pues algunas personas necesitan dosis de valor... y paciencia.

Ahora quiero decirte que no te asustes. No pienses que estás en la guerra frente a dos escuadrones de enemigos tu sólo. O piénsalo si quieres, pero vamos, que no está tan negro. En mi caso soy un "vergonzoso" y "cagao". Eso no significa que tú lo seas. Seguro que confías más en ti que yo. También piensa que de hoy a mañana es poco probable que te destinen a Ucrania, Afganistan o Turkmenistan (por decir otro sitio) donde haya guerrillas, armas y riesgo de morir. Y si se da el caso de que vas, un abrazo compañero. Con suerte harás una foto que te haga ganar un premio, una portada o te llene por dentro. Como sea gracias por ir por mi.

Y es que cuando logras la fotografía pese al riesgo te sientes vivo, te sientes bien por dentro contigo mismo. Sabes que tienes algo grande. Para algunas personas sus mejores fotografías son las que menos gustan de su galería. ¿Importa acaso que te guste a ti si a mi me enamora?

Bueno, os dejo que voy a ver si trabajo mi valor y confianza en mi mismo, que nunca está de más.

Un abrazo.

P.D.: Os lo digo en serio. Este maldito libro está logrando que me muera por ir a conocer en persona "La tierra del hielo", Islandia (Iceland). Lo cierto es que viendo las fotografías y el vídeo a continuación (de Roberto Iván Cano, entre otros) me recuerda mucho en paisaje a Nueva Zelanda, otro de los lugares que hace muuuuuuuucho quiero visitar. Sólo que este parece más frío jajaja.


Roberto Iván Cano | http://www.robertoivancano.com/es

Kris Ubach | http://krisubach.wix.com/krisubach

David DuChemin | http://davidduchemin.com/

miércoles, 10 de diciembre de 2014

App de fotografía - Squaready



Hace tiempo que os quiero traer esta app pues la encuentro muy útil para compartir nuestras fotografías desde el móvil a Instagram.

Se llama Squaready y la podemos encontrar gratuitamente.

Su función, básicamente, consiste en permitirnos subir a Instagram fotografías en el formato que queramos (de tamaño) y no tener que estar limitados al 1:1 obligatorio de la app. Además nos permite poner colores en los fondos para que no queden vacíos y también un difuminado de la fotografía que estamos subiendo.

Para saber cómo usarla ver el vídeo a continuación:

martes, 9 de diciembre de 2014

Diseñador gráfico o fotógrafo, ¿Qué vas a ser al final?

Adrian Sommeling

Dave Hill


¿Conoces el trabajo de Adrian Sommeling? ¿Y el efecto Dave Hill? ¿Has visto alguna vez una fotografía similar? No son pocos los que tratan de imitar sus imágenes, más muchos los que sólo hacen copias chapuceras.

El día que conocí el trabajo de Sommeling fue el día que empezó mi caída en picado. Hace unos días, en este mismo blog, escribía sobre la depresión fotográfica y sus causas. Mencionaba como una de las mías era compararme con otros. También querer ser otros.

Sin duda el trabajo de Sommeling me parece fascinante. Pero si miramos detrás de la imagen nos damos cuenta de que se trata de un trabajo de diseño gráfico, más que que fotográfico. Sí, parte de unas fotografías, pero de aquellas iniciales sólo queda un pequeño porcentaje. Caí en el error de querer hacer fotografías así, o con el efecto Dave Hill, que es parecido. Me frustré pues se usar photoshop, pero no a ese nivel. Sentí que mis fotografías nunca podrían ser buenas si no eran así. 5 años de mi vida dedicados a la fotografía y sentía que estaban desperdiciados.

Lo cierto es que hubo un momento en mi vida, hace mucho tiempo, en que photoshop me fascinaba y empecé a intentar aprender todo, claro que de mala manera y sin éxito. Hice mis pinitos y creé animales raros (¿quién no lo ha intentado alguna vez?), restauré fotografías, etc... pero al final todo tenía que ver con fotografía. Un día cogí la cámara de mi padre y me enamoré. Tenía ante mi dos ramas, de la misma familia pero muy distintas entre sí. ¿Crear con mis manos o crear con mi mente? ¿Crear con un pincel digital y mis habilidades de creatividad o crear cosas con mis ojos, con mi cámara y usando la astucia? Escogí la cámara. Escogí tomar fotografías, no diseñar imágenes.

Por otro lado hay que tener en cuenta que esas fotografías llevan más horas de photoshop que horas tiene un año. Y mi idea, en fotografía, siempre es hacer la foto con la cámara, no en edición. La edición ha de servirme como un revelado del RAW (negativo digital), no como una excusa para hacer otra imagen parecida de la que tomé con la cámara. Es mi punto de vista y sé que el de muchos fotógrafos.

Hoy he vuelto a toparme con el trabajo de Sommeling. Le sigo en facebook y, casualidades de la vida, puso una de estas imágenes. La he visto y, cómo no, me ha gustado. Sin embargo no me he sentido triste ni afectado. No he sentido que quiera hacer esa fotografía. He pensado en las que hago yo y en lo mucho que me gustan. En que está bien la suya, pero yo hago lo que realmente me gusta. Una fotografía. Muestro una realidad, no una ficción.

Precisamente hoy he vuelto a mirar el libro "Fotografía creativa en Blanco y Negro" de Harold Davis. La fotografía BN me encanta y quería ver fotografías en BN. Algo que me llamó la atención es que el autor habla de mil métodos para hacer el blanco y negro final.

Un servidor ha probado unos cuantos métodos. Que si desaturar, pasar a escala de grises, usar Color LAB, filtros por aquí y por allá... Sin duda recomiendo mucho Silver Efex Pro. Me parece una gran herramienta y con unas posibilidades muy interesantes.

Sin embargo de un tiempo a esta parte todos mis blanco y negro, los cuales me enamoran y tienen lo que quiero, los hago con el proceso más sencillo posible. Revelo el RAW en color en Lightroom y, una vez logrado el resultado deseado en color, hago una copia virtual de dicha fotografía, en ajustes de color de Lightroom escojo blanco y negro, muevo manejadores, ajusto quizás luego un poco más el contraste y puede que pase un pincel por alguna zona para ajustar luces (por ejemplo si veo una zona a punto de quemarse la puedo rebajar con altas luces) y ya está. Nada más. En cosa de 2 minutos tengo una foto revelada en color y blanco y negro y no me he pasado 1h en un plugin que luego siempre me parece artificial.

Por supuesto todo esto es lo que yo pienso y mi forma de trabajar y ser. Tú puedes preferir algo más elaborado y estará genial. A lo que voy con esto es que no te dejes engañar por los diseñadores gráficos, siempre que tu meta sea ser fotógrafo. Diseño gráfico y fotografía son cosas de la misma familia, pero sin duda no son lo mismo.

Rene Burri


Como último consejo te diré que hagas lo que te venga en gana. Diviértete. Pero nunca quieras ser Sommeling y René Burri al mismo tiempo, acabarás frustrado y sin hacer nada. Por cierto, sé tú mismo.

Hasta otra entrada.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Fotografía comentada: Los pies enmarcados

A menudo suelo repasar mis fotografías, las que hice hace tiempo, en especial las que descarté por este o aquel motivo.

Ayer hablaba de disfrutar de la fotografía y saborear el momento. Hoy quiero hablar de esta fotografía que, sin ser candidata a copar la portada de una galería a mi me hace feliz.

En su día la descarté porque "no iba a gustar". Quizás necesitaba ser explicada o quizás no tenía ninguna lógica. Quizás no estaba bien expuesta, quizás sólo yo podía entender lo que encerraba.

Esta fotografía la hice uno de los mejores días de fotografía que pasé. Fue el día que salí con Cruz por Granada y traje tantas fotos que me hicieron sentir vivo. Junto a esta descarté muchas más que al volver a verlas me gritan "¿Por qué me descartaste?" y, sencillamente, no encuentro la respuesta.

Así que quiero traerlas aquí, darles su minuto de gloria y compartir que una fotografía que te llena no es necesariamente la que te trae reconocimiento. Recuerdo una vez oí de una persona que hizo muchas fotografías en su vida. Tremendas. Era muy admirado. Pero su fotografía favorita era una que a nadie le gustaba. ¿Le hacía eso peor persona, fotógrafo o artista? Ni mucho menos. Por tanto, no descartes aquello que te guste por el mero hecho de que no va a gustar.

Desde ahora en adelante en el blog aparecerán de vez en cuando fotografías así, bajo la sección Fotografía comentada, para presentar estas otras fotografías y, de paso, contar una historia.

Los pies enmarcados


La fotografía fue una de las últimas que hicimos, cuando volvíamos ya de camino. Vimos la puerta de un restaurante o bar y que en el fondo había un espejo en el que se nos veía los pies. Me gustaba lo que veía. Me atraía y se me activó la luz de "dispara ya".

Había un gran problema en esta escena. Por un lado en la calle había un sol de justicia y, por otro, dentro del local una sombra impenetrable. Como sabemos las cámaras fotográficas tienen un rango dinámico muy limitado, así que... "¿Expongo para afuera o para adentro?". No había tiempo para HDR ni ganas. Decidí que lo mejor era intentar conseguir lo mejor del interior, quemando incluso el exterior si fuera necesario, pero dentro de un límite que pudiera recuperar. Más o menos lo logré... Admito que el postproceso ha ayudado bastante.

Por otro lado me encanta que lo único que hay en perfecto foto es la imagen del espejo, las piernas. ¿Estábamos ahí o era una ilusión? ¿Es el portal a una nueva dimensión? ¿Una dimensión en la que no estaba sólo, como de costumbre?  Dos tiempos de piernas, unas de hombre y otras de mujer. Unas rellenas y otras finas. Unas con vaqueros y otras con mallas. Un zapato con luz y otro oscuro, dos zapatos y dos botines. Tan contrastada una pierna de la otra...

Al final sólo es una fotografía, pero una fotografía importante, al menos para mi.


jueves, 4 de diciembre de 2014

04-12-14 Disfruta. Sólo disfruta.

Disfruta. Sólo disfruta.

¿Alguna vez te has sentido frustrado con lo que hacías? A muchas personas les pasa. Especialmente con su trabajo, rara vez con un hobby. Tanto si la fotografía es tu trabajo como si es tu hobby es muy importante que lo disfrutes, con gozo puro.

Mi buen amigo José no para de decírmelo. Me lo tiene taladrado en la mente. Creo que se pasó y sale por detrás ya, de ahí que a veces yo mismo lo olvide. Los más grandes fotógrafos, Zack Arias, Joe McNally, David DuChemin... saben esto y por eso disfrutan de sus fotografías.

Está muy bien ser perfeccionista, crítico, hasta cierto punto. No vamos a emocionarnos por cada gorrión que veamos. No. La idea es, una vez más, que al pulsar el botón de obturación de mi cámara yo sienta la adrenalina en mis venas, se cierre el visor óptico de la cámara y vea la foto en mis ojos, mi mente, mientras siento la emoción de saber que he creado historia.

Por dios, somos privilegiados. Ayer hablaba con mi madre de cómo me gustaría viajar en el tiempo para hacer fotografías en la época en que aún no existía la cámara o estaba muy verde. Le comenté del egipto de los faraones, la grecia de Alejandro, la Babilonia de Nabuconodosor... y luego pensé en japón, en los samurais. He visto fotografías de samurais, de cuando las cámaras tenían pañales. Y me encantan y pienso en el gran privilegio que tuvieron aquellos fotógrafos que pudieron ser de los primeros en capturar esas imágenes en la historia.

Fotografía de Felice Beato
¿Te sientes así cuando disparas tus fotos? ¿Sientes que son importantes, ya no para vete tu a saber quién, sino para ti? ¿Sientes que estás dejando un legado? ¿Sientes que disfrutas?

Repito, es muy fácil olvidarlo. Pero esfuérzate por ello. Esfuérzate por pararte un par de segundos antes de que salgas a hacer fotos y pienses: "Hoy voy a disfrutar haciendo fotografías". Pero disfruta, no sólo hagas de eso una frase hecha.

Entonces, cuando lo goces, te sentirás pleno, vivo, lleno y feliz.

Una vez más es el error que he cometido, de varios. Una vez más te advierto de que existe este peligro y quiero ahorrártelo. Hay dos formas de aprender. Una es equivocándote y rectificando. La otra es aprendiendo de quienes la cagaron. Yo soy de los primeros. Me gustaría que tú fueras de los que no pierden el tiempo equivocándose y progresan rápido. Pues si te ayudo me estaré ayudando. Si te ayudo, quizás no llegue a ser el gran fotógrafo que colme la portada del NY Times, pero sí puede que llegue a ser el tipo que te ayudó a tener tu foto en dicha portada.

Nos vemos próximamente. Recuerda, disfruta.

Enjoy. Only enjoy.

P.D.: Las imágenes a continuación las excluí de mi vida, galería... por pensar que no gustarían a otros. Craso error. A mi me gustan. Me encantan. No son perfectas, pero me da igual. Yo gocé haciendo estas fotografías. Yo las hice porque vi la escena y me gustó, me sedujo, lo quise hacer. Y si lo quise hacer, ¿por qué va a ser menos válido que esa foto que tiene 100.000 visitas? Visitas... ¡Cuanto me alegro de haber dejado de mirar ese contador! 

Para capturar la tercera fotografía tuve que hacer cerca de 50 disparos, escondido tras un seto y subido en un banco. Me sentía haciendo el ridículo en esa postura, pero me daba igual porque estaba logrando la fotografía que buscaba. ¿Le falta foco? ¿Un fondo más limpio? Hice mi foto. Eso es lo único que me importa. Y cuando bajé de ese banco, me senté a mirar las fotografías en la pantalla LCD de mi cámara mientras todos a mi alrededor pensaban que me faltaban tornillos y sobraba serrín, entonces, vi esta foto y sonreí feliz. Fui feliz.




miércoles, 3 de diciembre de 2014

La "depresión fotográfica" y sus motivos

La "depresión fotográfica" y sus motivos

Se que hace mucho tiempo que no hablo, que el silencio es mi estado habitual. Y ni siquiera puedo prometer que rompa este silencio por mucho tiempo. Sin embargo hoy tenía algo para compartir, algo que creo que puede ser de ayuda, utilidad. Y como soy persona que no le gusta guardarse las cosas cosas, aquí estoy. 

Realmente no sabría decir que es lo que me ha pasado exactamente. Solemos definir este tiempo como "depresión fotográfica", y creo que es el término más adecuado. Pero también podríamos decir que ha sido una etapa de búsqueda, de interiorismo, de inflexión. 

Dejar la fotografía no ha sido algo fácil, ni agradable. De hecho en no pocas ocasiones quise volver, hice algunas de mis mejores fotografías y recaí.  No me sentía satisfecho con mi trabajo, con los resultados que estaba logrando. Sentía que me faltaba algo y que había vuelto a bajar a las profundidades, aun a pesar de que, como he dicho, en este tiempo he logrado algunas de mis mejores fotografías (en un punto de vista personal). 

Rufino 22-07-14

¿Qué estaba fallando entonces? 

Fui tan estúpido de abandonar mi senda y querer ir por la de otros. Me empece a comparar con otros fotógrafos, a decir que yo quería hacer sus fotografías, a intentar ser un calco suyo. Esa etapa la pase hace mucho, como cualquier principiante (como si no fuera un principiante aun...). Hace tiempo avancé a la fase en que debo encontrar mi Fotografia, mi expresión, mi forma de ser yo a través del hialuro de plata y no una copia barata de cualquier otro. 

Pero como cualquier otro baje la guardia y aquí estamos. Diciendo que mi fotografia es una iré da y que no valgo nada. 

¿Por qué te digo esto? ¿Para que estoy escribiendo estas líneas? Para decirte que no cometas el error de compararte con otros. Para evitarte un estancamiento que, en muchos casos, lleva al abandono total de la fotografía. En mi caso aun no ha sido, pero pudo pasar, de no ser por la ayuda de mis padres y un gran amigo, el cual me ha despertado de este letargo. 

Por supuesto, como decía antes, esta temporada de inactividad, de retiro, de... Como lo quieras llamar, también me ha hecho crecer, analizar todo desde otros puntos de vista y volverme más crítico. 

Como digo ahora valoro mas mi trabajo. No es el trabajo perfecto, pues siempre sé que puedo mejorar mas, con más práctica, mas tesón. Pero también se que lo que yo hago no lo haría otro, por la meta razón de que nadie puede sentir lo que yo siento, como yo lo siento y lo plasmo. Por ese mismo motivo nadie puede ser un clon de otro, sino más bien una copia barata o aproximada. 

Me ha dicho en muchas ocasiones que yo he querido aprender a correr antes de aprender a andar. ¿Quién no querría comprar ayer la cámara y mañana estar haciendo fotografías que aparezcan en revistas y galerías de prestigio? Es difícil no ceder ante el reconocimiento ajeno, especialmente a la hora de exhibir nuestras habilidades. Todos nacemos con esa necesidade de reconocimiento. 

Pero en este mundo es necesario tener los pies en el suelo. Saber que lugar ocupamos y aceptarlo. Aceptar también qué clase de persona somos y que nos gusta a nosotros, no a quienes mostramos nuestro trabajo. 

Porque en el momento en que dejamos de hacer las fotografías que nos apetecen, en busca del reconocimiento ajeno (sea de forma consciente o inconsciente) dejamos de disfrutar. Y no me vengas con que eso no te pasa a ti, pues le pasa hasta al mejor fotografo del planeta, sea quien sea. 

Rufino 28-10-30

Piensa en tu fotografia, en lo que has hecho en los últimos meses. Mira tu galería y pregúntate ¿realmente estoy satisfecho con mis fotografías? ¿Son estas lo que buscaba al hacerlas o las he adaptado según consejos recibidos de terceros? ¿He cambiado de estilo fotográfico a uno mas "de moda"? ¿Por qué? ¿He experimentado cosas nuevas por mi cuenta? ¿De verdad disfruto con cada disparo que hago o es algo mecánico?

No digo que vayas a fracasar. Te digo que yo he estado mas al borde del abismo que en toda mi vida. He estado ofreciendo mi equipo en venta. He pensado mil cosas. Y me alegro de seguir. Porque sin la fotografía me seguiría llamando Daniel Sebastián, pero ya no seria ese hombre.